Jake Olsen, un bombón de pelo largo, descansa junto a la vieja iglesia del centro cuando el local Nick Danner se le acerca para hacerle compañía. Un piropo, unas miradas, y Nick lo invita a su piso; Jake acepta al instante. Nada más entrar, se lían en el sofá y Nick va directo al bulto en el short de Jake. La polla de Jake es larga y fina, con un glande gordo y jugoso, y Nick se la come a gusto. Nick ya está chorreando cuando saca la suya para que Jake la pruebe, y se turnan con una mamada bien babosa. Luego Nick sube el nivel: se sienta encima y se la mete en bareback, cabalgándolo en el sofá, huevos rebotando mientras se pajea. Jake toma el control por detrás, entra profundo y le da duro en posición cucharita hasta que no aguanta más. Se sale para correrse sobre el perineo de Nick y luego vuelve a metérsela para ayudarlo a soltar su propia corrida. Puede que Jake esté poco tiempo en la ciudad, pero está claro que no lo va a pasar solo.