Finn Harper, joven y en forma, está tirado en la cama, scrolleando el móvil y mirando a Tonni Veroncini, delgado y sexy. Es justo el tipo de twink con el que a Finn le encanta liarse, y está claro que es mutuo.
Como si pidiera una pizza, Tonni aparece rápido en la puerta. En cuanto entran al dormitorio, se besan y las camisetas vuelan.
El contraste es brutal: Tonni, finito y twink, contra el cuerpo deportivo y musculado de Finn.
La polla de Finn sale de los calzoncillos y Tonni se pone manos a la obra: lame y chupa la punta jugosa, sin cortar, mientras Finn lo disfruta.
Y Finn también quiere lo suyo: se mete la verga de Tonni en la boca y se la mama con ganas.
Van y vienen, saboreándolo todo, hasta que Finn se centra en el culo lisito de Tonni, lo empapa de lubricante y le mete la polla a pelo bien adentro para follárselo por detrás.
A Tonni le encanta sentir esa polla dura dentro, pero le pone aún más cuando se monta encima y se lo cabalga a gusto.
El final es bien guarro: Tonni se traga una buena corrida y su propia polla le deja el vientre pringado.
Sinceramente, ¿quién no querría una entrega a domicilio así?