En la obra, Luca Rosso pilla que Jake Karhoff esconde un secretito en el almacén: una caja de consoladores. A Luca se le enciende la bombilla. Se lo lleva a la trastienda, le baja el pantalón de curro y le come la polla como Dios manda. Entre estos dos tíos adultos la cosa sube rápido: juguete para calentar, y luego Luca se la traga bien dentro. Después cambian: Jake se folla a Luca por detrás, lo gira y rematan en plan duro, guarro y totalmente consentido.