En el calor húmedo de la sauna, dos tíos quedan para hablar un momento… pero la tensión sexual se dispara. Miradas, piel sudada, roces: la charla se va al carajo.
Se pegan, se comen la boca y las manos empiezan a recorrerlo todo. En nada están echando un polvo caliente y sin frenos, lejos de miradas curiosas.
Luego recuperan el aliento, todavía pegados. El “proyecto” puede esperar: esto era lo que de verdad querían.