El calor de la sauna los envuelve nada más entrar. En teoría venían a hablar en privado, pero entre el vapor, el sudor y esas miradas, la tensión sube en segundos.
Se acercan, se rozan y ya no hay vuelta atrás: manos por todo el cuerpo, besos, piel con piel. La “reunión” se convierte en un polvo sucio y sudado ahí mismo.
Cuando terminan, se quedan sin aliento, empapados y bien satisfechos. Lo demás puede esperar: hoy mandó la sauna.
Este sitio web contiene contenido restringido a personas mayores de edad, incluyendo desnudez y representaciones explícitas. Al ingresar, confirmas que tienes al menos 18 años o que has alcanzado la mayoría de edad en tu jurisdicción, que aceptas ver contenido sexualmente explícito y que aceptas nuestras condiciones generales.
Este sitio web utiliza cookies. Al ingresar, aceptas su uso.