Tenía buen humor cuando empecé la cacería hoy. Pero el primer tipo que conocí era una perra tan agresiva que estaba a punto de volver a casa. No es que no pueda vivir con un no – es más sobre modales. De todos modos, me alegro de que no parara porque de lo contrario no hubiera conocido a mi chico este día. Parecía tímido e inocente. Ahora mismo diría que era extraordinario