Joeng – Extreme Tickling & Cum Control 2: capturado, con los ojos vendados, cosquillas y ordeñado por Steve

50:54 604 1 día atrás
No había grandes planes para ese fin de semana. Se suponía que iba a ser tranquilo, inofensivo. Casi aburrido. Pero a veces basta una llamada, una coincidencia, una pequeña “urgencia” para encender algo mucho más grande. Joeng nos dijo que se iba de la ciudad unos días y que solo tenía libre el sábado. Quería grabar algo rápido. Algo con una mujer. Esa era su única condición. Y claro, dijimos que sí. Aceptó un vídeo de cosquillas. Algo suave. Algo sensual. Nada demasiado intenso… o eso creía. Pero si nos sigues desde hace tiempo, ya sabes que nunca nos quedamos ahí. Joeng fue el primero en estrenarse en nuestra categoría de “cosquillas hasta correrte”, así que ¿por qué no repetir ese momento? ¿Por qué no hacer que vuelva a suplicar? Pero esta vez… con un giro inesperado. Llamamos a Gina. Nuestra amiga, nuestra cómplice perfecta. Le contamos el plan y aceptó al instante. Sabía que su papel sería más bien simbólico, pero le encantaba la idea de formar parte de la trampa. Y él cayó. Encantado. Le ponía la idea de que una mujer lo atara, lo hiciera cosquillas… y lo hiciera correrse. Lo que no sabía era que Gina no sería la única tocándole la polla. Steve, en cambio, estaba más que impaciente. Llevaba tiempo fantaseando con tocar a Joeng. Le ponía muchísimo. Una mezcla de morbo, curiosidad y algo casi competitivo. Quería hacerlo correrse. Quería ver la polla de Joeng saltar bajo sus dedos, sentir cómo su cuerpo se rendía. Y luego… mirarlo a los ojos y restregárselo. Literalmente. La idea de engañarlo, de darle el orgasmo más explosivo sin que supiera quién lo estaba ordeñando, lo tenía duro desde hacía días. Joeng estaba con los ojos vendados, atado, expuesto. Las cosquillas empezaron despacio. Gina lo acariciaba, le pasaba las uñas suave, lo provocaba con palabras dulces que lo hacían reír, retorcerse, temblar. Steve miraba atento, esperando el momento. Cuando el cuerpo de Joeng ya estaba cediendo, abierto y listo… fue Steve quien se apoderó de su polla. Lo tocó con hambre contenida. Con una técnica nacida del deseo de verdad. La polla de Joeng se puso dura al instante. Gemía, se reía, suplicaba entre las cosquillas. Pero no veía nada. Y así lo iban cambiando de postura. Brazos estirados, pies atrapados, el torso expuesto al doble juego de Gina y Steve. Ella se centraba en las cosquillas “visibles” —costillas, axilas, muslos— mientras él, escondido, paciente, excitado por el juego, hacía su parte. A Steve le encantan las cosquillas. Se pone a mil viendo cuerpos retorcerse, tensarse, rendirse. Pero había algo que deseaba aún más: la polla de Joeng. Y cuando la tuvo en sus manos, no se contuvo. La paja empezó entre risas y movimientos, como un “accidente” del juego, como si los dedos se le hubieran ido ahí por error. Pero era a propósito. Calculado. Steve lo masturbaba mientras Joeng se retorcía entre tortura y placer. No tenía ni idea de que Gina no estaba sola. Y mucho menos de que quien le apretaba la polla con tanta fuerza, llevándolo al límite… era Steve. Y justo cuando el orgasmo empezó a sacudirle el cuerpo, cuando correrse ya era inevitable, le quitamos la venda. Abrió los ojos de par en par, como si le hubiéramos enseñado el borde de un abismo. La mirada de Joeng se cruzó con la de Steve —que seguía agarrándole la polla, siguiéndolo empujando hacia esa descarga explosiva—. Su cara era pura confusión. Pero no había tiempo para enfadarse. Ni para procesarlo. Porque el post-cum empezó al instante. Su glande —mojado, caliente, insoportablemente sensible— se convirtió en el objetivo perfecto. Steve le sujetaba la polla con su mano grande, mientras Gina se centraba en la punta con precisión. Joeng se arqueaba, gemía, temblaba. El orgasmo reciente le dejaba la polla palpitando, y cada nueva caricia era casi demasiado. Pero no pararon. Un último espasmo soltó unas gotas más de leche, y Gina las usó para frotar suave —cruelmente— la punta hipersensible. Al final, lo único que pudo hacer fue jurar venganza contra Steve. Spoiler: igual le dejamos hacerlo en la Parte 2.

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