Kallel Linhares, REI LEONARDI
Yo no domino con prisas: domino al llegar. Mi presencia ocupa el espacio antes de tocarte, mi voz se te mete en la cabeza, mi cuerpo deja clara la jerarquía sin decir una palabra. Todo tiene ritmo, intención y control: cada pausa te deja con ganas, cada mirada crea expectativa. No se fuerza nada; está diseñado para que lo desees. La dominación no es solo fuerza física: es presión, paciencia y atención. Vive en la tensión, en esos momentos en los que te hago esperar, sentir y rendirte por voluntad propia. La intensidad crece con la confianza, con ese entendimiento silencioso de quién manda y quién obedece. Cualquiera puede ser bruto, cualquiera puede tirar de fuerza, pero la dominación como arte —control, conexión y entrega consciente— es otra cosa. Eso no es solo poder. Es un regalo. Eso es DOM.