Buscábamos un bottom que aguantara nuestra forma intensa y explosiva de follar. Un brasileño y un cubano, los dos bien dotados, follamos rough, así que no valía cualquiera. Encontramos a Cristian. Ya había trabajado con él y sabía que podía con lo que venía. Y pudo. Se lo dimos duro: dos pollas a la vez, y le encantó la doble penetración. Lo mejor fue cuando me agarró la mano, me la puso en la cara y dijo: «Pégame». Y lo hice mientras, de mutuo acuerdo, le estábamos reventando el culo al mismo tiempo.